Análisis de ‘Tunic’, una simpática aventura con tintes de Zelda protagonizada por un heroico zorro

Tunic

Existen juegos que solamente con echarle un pequeño vistazo deberías ser capaz de decir, «tengo que comprarlo como sea»… Pues ese es el caso de ‘Tunic’. Un juego indie que llega a Xbox, PC y Game Pass, el cual nos hará pensar con las reglas del juego: dejando de lado la realidad, esto es algo que hoy en día pocos juegos consiguen.

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Una de las cosas que más sorprenden de ‘Tunic’ o a cualquiera que simplemente vean algunas imágenes del juego, es que es un juego desarrollado únicamente por una persona: su creador, Andrew Shouldice. Algo muy raro de ver en estos días y que además sorprende por su calidad, ya que pese a utilizar una estética isométrica y gráficos «low-poly», el nivel de detalle es alucinante en esta aventura estilo Zelda que nos hará disfrutar al máximo.

Un zorro muy heroico

Al igual que otros títulos en ‘Tunic’ deberemos descubrir por nosotros mismos la historia y las reglas de este curioso mundo. Como toda buena aventura empezaremos con muchas preguntas e incógnitas y pocas pistas, por lo que prácticamente empezaremos en medio de este colorido mundo en la piel de un simpático pero aguerrido zorro.

Comenzaremos sin armas, pero poco a poco podremos ir armándonos y mejorando nuestro equipo, además de conocer la historia con pequeños detalles que marcan la diferencia. Un diseño muy trabajado e inteligente que sigue los patrones de aventuras tipo Zelda en la era de los 8 y 16 bits, pero con su correspondiente actualización que le dará un aspecto totalmente diferente pese a ser realmente nostálgico.

Tunic

Los mapas son variados ya que nos iremos moviendo por este colorido mundo pasando por bosques, ruinas, templos, mazmorras, cuevas, canteras, o una gran biblioteca repleta de misterios. También encontraremos gran cantidad de altares, pozos y unas extrañas marcas en el suelo, que al igual que las pocas indicaciones que aparecen, se encuentran en un idioma que no podemos comprender.

Obviamente en estos variados escenarios disfrutaremos de combates con enemigos de todo tipo, a los que tendremos que derrotar con distintas dinámicas o armas, dándose el caso de tener que huir (ocasionalmente) al no poder enfrentarnos a algunos enemigos, ya que (todavía) no estaremos equipados para ello.

Los mapas cuentan con atajos que podremos tomar o no, este tipo de atajos pueden ser una cuerda o un agujero en una pared entre otros. Su objetivo es ahorrarnos largas caminatas o ofrecernos secretos, todo esto teniendo en cuenta que el juego utiliza una vista isométrica en todo momento, por lo que en algunos momentos esta propia vista nos ocultará cosas y deberemos esforzarnos al máximo en descubrir todo lo que oculta cada recoveco del mapa.

El jugador define al juego

Conforme vayamos avanzando en el juego localizando cofres, derrotando enemigos o superando misiones, iremos recibiendo distintas espadas y escudos. Estos serán las principales armas de nuestro zorro. Al menos inicialmente, ya que conforme avancemos aparecerán cantimploras (¿a qué nos recuerda?) para recuperar vida, bombas para arrojar (aunque tendrán un uso peculiar y no sabremos cuál es hasta que llegue el momento), así como páginas de un manual que parece ser del propio juego y que sin duda es un elemento clave en ‘Tunic’.

Estas páginas nos ofrecerán pistas, por lo que en algunos momentos estaremos realmente perdidos y esas páginas serán fundamentales para entender la historia y que se espera de nosotros. Por lo que, si en algún momento te atascas y no tienes la página del manual, solo nos queda una opción: registrar todo el escenario hasta encontrar dicha página. Como decíamos, ‘Tunic’ tiene ese aspecto críptico y enigmático que nos empuja a querer descubrirlo todo.

Tunic

Disfrutaremos de un desafío constante, cosa que nos encanta ya que transmite una sensación de satisfacción enorme al desbloquear una puerta o acceder a una zona que no podíamos acceder previamente. El afán de superación es lo que ‘Tunic’ persigue, pero no por ello pasamos por alto otras mezclas como los toques de rol, es decir, nuestro heroico zorro irá subiendo de nivel, pudiendo mejorar sus atributos como la fuerza, el ataque, la magia, la defensa, y otras tantas.

Esto hará que según como especialicemos a nuestro querido amigo y nuestra forma de jugar podamos establecer nuestro propio estilo de juego e ir avanzando. Si bien esto hará que algunos jefes sean muy sencillos si nos definimos por un rol en concreto, nos lo pondrá realmente difícil en aquellos jefes que sean más resistentes nuestra manera de jugar.

Aunque esto no debe hacerte pensar que crear un rol balanceado ayudará, ya que si no nos especializamos del todo seremos más débiles al no contar con las habilidades más fuertes.

En definitiva, ‘Tunic’ es una joya escondida que ha destacado por su aspecto único, creado por una única persona, sin duda, una persona con mucho talento.

Este artículo ha sido publicado por un colaborador invitado.
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